Cuando nos preparábamos para una eventual emigración desde Uruguay, leíamos todos y cada uno de los muchos artículos que nos llegaban o que conseguíamos sobre como era la vida en Canadá. Nos concentramos en Québec, y luego cuando decidimos que arrancaríamos por Montreal, nuestra mirada se centro obviamente en esta ciudad. También participamos durante un tiempo de ciertas listas de correo electrónico, donde muchas personas que ya habían pasado por lo mismo o que estaban en pleno proceso como nosotros, aportaban generosa y desinteresadamente su opinión y su conocimiento además de su experiencia. Trabajo, educación, salud parecían ser las preguntas más frecuentes. Una de las primeras cosas que me llamó la atención y que pude vivirla, fue relacionada con el trabajo voluntario. Aquí es costumbre que las personas posean su trabajo remunerado en el que están mejor o peor, más cómodos o menos cómodos, pero además tienen su otro trabajo. Con esto me refiero a cumplir un horario, respetar las condiciones, etc. Ese que no les remunera económicamente y que se llama “voluntariado”. Aprendí, por ejemplo, que en general es una actividad que uno elige, donde uno se siente muy a gusto y que la “donación” en términos de tiempo es muy variable, ésta puede ir desde dos horas semanales hasta 20 y quizás más, depende de la persona que generosamente ofrece sus servicios y de las necesidades de quienes reciben. Si bien no hay nada inventado aquí y muchos de ustedes podrían decirme que en Uruguay existen miles de personas que lo hacen a diario, es justo también reconocer que no éramos todos lo que lo hacíamos como práctica habitual (y por más que esté lejos sé que eso continua siendo así). Y esto no es un juicio de valor. Considero que el que quiere hacer algo por el prójimo desinteresadamente lo hace y listo, viva en Uruguay o en Canadá, en España o en Marruecos. No es de eso de lo que hablo. Me refiero a una práctica constante. Podrán decirme que aquí existe una concepción más social que allá. Si, quizás si. Que aquí las personas pasan menos apremios económicos y que por ende pueden dar su tiempo pues no tienen muchas preocupaciones. Permítanme darles el contraejemplo de ese argumento. Las personas que hacen cosas voluntariamente en Uruguay y que yo conozco personalmente no son las más pudientes económicamente. Basta mirar el post de Vecinet (quienes publicaron mi artículo), un hombre, casado y con 5 hijos que mantiene una red de información vecinal a todo pulmón. Si me dicen que esa persona lo hace porque no tiene más ocupaciones que pasarse el día intentando informar a los demás… vamos, ¿de qué hablamos?
Todo esto viene a que cuando alguien hace algo voluntariamente, lo realiza porque quiere. Dar su tiempo a los demás sin esperar nada a cambio, es para mi, uno de los máximos gestos altruistas. Pero, les dejo esta pregunta, que responderé en mi próximo post, ¿creen ustedes que los que hacemos voluntariado sólo damos y nada recibimos? Obvio que no hablo de la parte económica, pues es sabido que no existe beneficio en términos de dinero cuando uno dona parte de su tiempo y de su sapiencia.
Los dejo pensando y ya les contaré acerca de dos experiencias que tuve la oportunidad de vivir aquí en Montreal…
Vero
4 Comments:
Al leer esta publicación quedé pensando en ésto, cosa que ya lo he hecho en varias ocasiones.
Muchas veces he pensado en realizar alguna tarea voluntaria, y en cierto modo lo he hecho en muchas oportunidades y he tenido la recompensa, aunque no siempre, del agradecimiento por lo cumplido, ya que en la vida no todo es sólo lo material.
En este momento me gustaría realizar alguna tarea voluntaria por el hecho de sentirme contenta por poder hacer algo por lo demás y darles un tipo de ayuda, y también para llenar algunas horas de soledad y de bajones que me dan de vez en cuando, sobre todo en los fines de semana que es cuando tengo menos actividades.
Y ahora al leer tu artículo me he impuesto averiguar adónde dirijirme y ver en qué tarea puedo ejercer un voluntariado.
Así que, Vero, me has hecho pensar una vez más en llegar a plasmar ese deseo.
Gracias por movilizarme y hacerme actualizar lo que ya muchas veces había pensado hacer.
Besos.
Brenda
Bueno Brenda, me alegro que el post sirva para movilizarte, aunque es una idea que tu ya tenias.
A eso me referia antes, no es solo lo que damos sino lo mucho que recibimos cuando entregamos tanto tan generosa y desinteresadamente.
Adelante y éxitos,
Un beso
Vero
la diferencia esta en el compromiso.
y la respuesta a tu pregunta,
claro que recibis algo a cambio.
siempre que das te viene de vuelta.
es por eso que andamos por la vida tan felices y llenos de amigos.
mi saludo y felicitación por un blog con compromiso.
desde Montevideo...
Gonzalo Font
Hola Gonzalo,
Que alegria leerte por aqui.
Bienvenido!
Gracias por tu respuesta, y si estamos de acuerdo, la diferencia está en el compromiso. Aunque no lo creas, experiencias de este tipo me han hecho valorar y sobre todo crear hermosos lazos de amistad.
Besos
Vero
Publicar un comentario
<< Home